viernes, 30 de marzo de 2012

MOPANE

     “Nuestros más lejanos antepasados de hace mucho tiempo tenían un gobierno y éste era un carbón reluciente del fuego del lugar donde habíamos estado viviendo y lo usábamos para encender el fuego del nuevo lugar al que nos desplazábamos para vivir”.
     El Kalahari nunca ha sido, estrictamente hablando, un desierto. Ningún desierto lo es, en definitiva, pues hasta el territorio más extremo e inhóspito de la tierra es capaz de albergar infinitas manifestaciones de vida. Kalahari es, muy al contrario, un edén inalterado desde hace centenares de miles de años rebosante de vida que pudo haber sido además, por qué no decirlo, la cuna de nuestros ancestros, el lugar donde un puñado de homínidos desterrados de las áreas boscosas depositaron el germen que tal vez condujera, lentamente, a fundar la especie a la que pertenecemos.
     Ahora, un pequeño grupo de personas, niños, mujeres y hombres, camina por la sabana arbolada hacia el norte. En pocos días alcanzarán los bosques algo húmedos donde domina el mopane justo a tiempo para la cosecha. Las hojas del mopane semejan alas de mariposa, puede que por ello los pueblos que viven en el entorno de esta región descubrieron,  siguiendo las leyes  de la similitud, que este árbol era portador de un recurso alimenticio casi inagotable que podrían aprovechar, y no nos estamos refiriendo  precisamente a sus frutos.
     El pueblo san, al que pertenece el grupo familiar de personas que recorre la sabana hacia el norte, conoce desde tiempo inmemorial esta fuente abundante de proteínas fácil de conseguir y, lo que no es menos importante, también fácil de conservar.
     No, no nos referimos precisamente a los frutos del mopane, sino a una mariposa, una polilla para ser más exacto, que pone sus huevos en este importantísimo árbol. Enseguida sus orugas, que llegan a hacerse enormes, se dedican afanosamente a comerse las hojas hasta desfoliarlo casi por completo. El árbol, sin embargo, no sufre más que un contratiempo, pues acabado su ciclo las orugas descienden para enterrarse y convertirse en crisálidas permitiendo al árbol mopane desplegar una segunda generación de hojas.
     Hoy en día la cosecha de orugas del mopane en algunos países del África austral se ha convertido en una floreciente industria mientras el pueblo san, a quienes los colonizadores europeos denominaron peyorativamente  bosquimanos, ha sido expulsado en gran medida de los vastos territorios del Kalahari donde llevan viviendo desde los albores de la humanidad.

Aspecto general del Mopane
 (Colophospermum mopane)

MOPANE

Colophospermum mopane,(J. Kirk ex Benth.)

Mopane, mopaní, terebinto.
Familia: Fabaceae, subfamilia Caesalpinioideae.
Etimología: El nombre científico Colophospermum viene del griego que significa “semilla aceitosa”, en referencia a las semillas resinosas que posee. El nombre de la especie, mopane se toma el nombre local para el árbol.
Lugar de origen: África (Angola, Botswana, Malawi, Mozambique, Namibia, Zambia y Zimbabwe).

Descripción:
     El mopane es un árbol leguminoso que en ocasiones puede presentar porte arbustivo y que sólo crece en el continente africano, adaptado a lugares cálidos y secos. Dependiendo de la disponibilidad de agua y las condiciones del suelo puede llegar a desarrollar hasta 25 metros de altura. La corteza de su tronco es de color marrón-grisáceo y está profundamente fisurada. Las hojas son caducas o semicaducas, compuestas, divididas en dos foliolos dispuestos de tal modo que se asemejan a las alas de una mariposa lo que le proporciona un peculiar rasgo distintivo.  En la unión de ambos foliolos aparece lo que se puede considerar los restos de un tercer foliolo. Las flores son pequeñas y aparecen agrupadas, son de color amarillo-verdoso y suelen florecer a partir de diciembre o enero dando lugar posteriormente a los frutos consistentes en vainas planas de forma de riñón, de color verde al principio, luego marrón. Estas vainas maduran entre abril y junio y contienen en su interior unas semillas planas cubiertas de una resina pegajosa o aceitosa.

Hojas del Mopane con aspecto de mariposas.
Cultivo:
El mopane es un árbol que crece de forma natural en climas cálidos y secos. Está adaptado a suelos poco profundos y mal drenados, creciendo en terrenos alcalinos y también en suelos aluviales. No admite bien las heladas ni las temperaturas bajas, de hecho en los sitios donde sobrevive en estas condiciones no suele alcanzar más de 2 metros de altura. La reproducción se hace mediante semillas que pueden ser extraídas de las vainas maduras o sembradas junto a la vaina, aunque sacar las semillas es más efectivo pues acelera la germinación. Para ello hay que colocar las semillas en arena de río en bandejas planas y mantener la humedad. Cuando la semilla germine y haya desarrollado raíces, transplantaremos, con cuidado de no dañar el sistema radical de la planta, a un sustrato mezcla de mantillo y arena en envases individuales, no olvidando dar un riego abundante después de esta operación.

Detalle de una hoja y la vaina en forma de riñón.
Utilización:
La madera del mopane se usa en la construcción porque es muy resistente, utilizándose para la fabricación de vigas, traviesas para las vías de los trenes o para soportes de las minas. Actualmente también se utiliza para fabricar instrumentos musicales como el clarinete. Algunos de los usos tradicionales consistían en utilizar sus ramitas como cepillos de dientes, sanar heridas con sus hojas o utilizar su corteza para hacer cordeles.
No hay que olvidar la gran importancia que el mopane tiene en la alimentación de los habitantes de las tierras donde crece, ya que en este árbol se desarrolla la larva de la mariposa Gonimbrasia belina. Esta larva, conocida por el nombre de “gusano del mopane” alcanza los 10 cm de longitud y es cultivado por su gran valor proteínico siendo consumido especialmente por las tribus bosquimanas. 

Propiedades medicinales:
Tradicionalmente se ha utilizado para sanar heridas, para el tratamiento del roce de los muslos, para los dolores de estómago y para los cálculos renales.

Plagas y enfermedades:
El árbol adulto es muy resistente a las enfermedades y a ciertas plagas, sin embargo en plantones jóvenes puede ser atacado por hongos y termitas. Entre las plagas que pueden afectar a los ejemplares adultos está, como ya hemos visto, la larva de la mariposa Gonimbrasia belina que se alimenta de las hojas del mopane, aunque está lejos de ser un problema. También puede causar daños en cierta medida un pequeño psílido que se alimenta de la savia llamado Aritaina mopani.

Mariposa Emperador (Gonimbrasia belina).
Foto: Kirby Wolfe.
Curiosidades:
Cuando llega el verano y las hojas del mopane comienzan a renacer, aparecen al tiempo, de forma inexcusable las enormes larvas de la “Mariposa emperador” (Gonimbrasia belina) para alimentarse con su follaje. Lejos de ser un problema, la larva de esta polilla, que puede alcanzar los 10 centímetros de largo, se convierte en un parabién en forma de manjar rico en proteínas, que constituye un alimento básico en la dieta en el sur de África. En la actualidad, estos gusanos de colores brillantes se cosechan dos veces al año y se venden en los mercados locales. Se consumen secos, ahumados o tostados y representan una fuente de ingresos importantes para muchas personas.
Larva de Gonimbrasia belina, fuente de alimento de
los pueblos bosquimanos. Foto: Kirby Wolfe.
     Pero principalmente el “gusano del mopane” ha sido consumido tradicionalmente por los pueblos bosquimanos durante generaciones. Estos pueblos inicialmente llamados “San” (que significa extraños o vagabundos) o “Basarva” (pueblo que no tiene nada), fueron “rebautizados” por los primeros colonos holandeses con el nombre de “Bosjeman” (Bosquimano) que significa “hombre de los bosques”. Habitaron desde hace 20.000 años las tierras del África austral lo que les convierte en el pueblo más antiguo que existe hoy en día sobre el planeta. Su modo de vida se caracterizaba por ser nómadas y vivir de la caza y de la recolección de frutas, cortezas, raíces... y, como hemos visto, también gusanos. Esta forma de vida no ha variado apenas en miles de años pero en la actualidad sólo un tercio de la población “San” sigue viviendo de la manera tradicional pues la mayoría emigró a los pueblos vecinos donde trabajaban en granjas o como sirvientes.
     El motivo de esta emigración tiene su origen cuando en 1961 fue establecida por la administración colonial británica la “Reserva de caza de Kalahari central” con la intención no sólo de proteger la fauna, sino también la viabilidad de la gente que vivía allí. Sin embargo, después de la independencia de Botswana en 1966, el nuevo gobierno tomó la decisión de no ayudar a los pueblos bosquimanos basados en la idea de que eran una minoría empobrecida que vivía en terrenos de difícil acceso.
Grupo de bosquimanos en sus labores de caza.
     Durante esta campaña de descrédito hacia el pueblo “San” recibieron numerosos ataques que llevaron a Di//Cao Oma, una mujer bosquimana de Nyae Nyae, (Namibia) a hacer la famosa declaración con la que hemos abierto nuestro relato inicial: "Cuando alguien dice, 'Ustedes los bosquimanos no tienen gobierno', nosotros les decimos que nuestros más lejanos antepasados de hace mucho tiempo tenían un gobierno y era un carbón reluciente del fuego del lugar en que habíamos estado viviendo y lo usábamos para encender el fuego del nuevo lugar al que íbamos. Así que yo digo: No nos queráis detener, queremos seguir avanzando, tenemos nuestro propio discurso." Así que en este ambiente de acoso y desprestigio en el 2002 ya sólo quedaban unas docenas de bosquimanos en su tierra ancestral, al irse la mayoría atraídos por una pequeña compensación recibida en efectivo o en ganado. Sin embargo algunos insistieron en que se les amenazó para que se fueran y demandaron al gobierno para pedir que se les permitiera regresar a la reserva de caza. Un tribunal superior dictaminó en su favor con lo cual pudieron regresar a sus hogares y en la actualidad un gran número del conjunto de pueblos bosquimanos vive disperso por el desierto del Kalahari.

lunes, 30 de enero de 2012

LAS HAYAS ANTÁRTICAS


Las hijas de Gondwana. Hace 3-5 millones de años.
     El verano toca a su fin. La luz se acorta y el glaciar que desciende de las montañas ha comenzado a despertar. ¿Será este invierno, en la oscuridad de la noche interminable, cuando alcance por fin las orillas de la hermosa bahía donde hace ya seiscientos años me miro en el inmenso mar?. Soy la última de mi especie, llevo años rendida a esta evidencia. Todas mis hermanas, una tras otra, lentamente, han sucumbido rodeadas, engullidas y, finalmente, sepultadas en vida bajo este implacable e inhóspito sarcófago de hielo. Sus esqueletos de madera emergen todavía algunos metros en lo que fueron sus altas copas. La ladera blanca semeja un campo de cruces tan bello como sobrecogedor.
     Miro al norte (todo está al norte desde la perspectiva de este vasto continente) para ver como se aleja el sol acaso ya definitivamente. No muy lejos, sobre la lámina de un mar que también parece derrotado, como un saludo postrero o tal vez como un adiós, una estela de vapor se eleva al frío aire expulsada por el espiráculo de una ballena azul. En tierra firme no queda ningún valle por donde fluya libre el agua dulce de un arroyo, ni flores refulgiendo al amanecer, ni praderas peinadas por el viento, ni cantos ni nidos de pájaros...
     Ahora que yo misma siento el frío colarse bajo mis raíces, con el continente prácticamente congelado, los inmensos bosques desaparecidos con nombres todavía no inventados (un día serán cedros, arrayanes, araucarias, coihues o lengas), imagino que está por llegar alguna futura especie que dominará la tierra para ser cronista y notario de existencias remotas como la mía. Otros continentes hermanos han conservado, por fortuna, algunas líneas evolutivas de nuestro linaje. ¡Todo quedará escrito, sin embargo, para quien sepa leerlo, en las rocas que se ocultan bajo el hielo!.  
  
12 de noviembre de 1912.
     La luz por fin acaricia la banquisa helada en esta primavera austral tras el desastre. Cubierta por la nieve apenas sobresale la tienda y en su interior hemos hallado los cuerpos de tres de nuestros infortunados compañeros. Son el doctor Wilson, Bowers y el jefe de la expedición, el capitán Scott. No hay rastro de Evans ni tampoco de Oates. Mucho ha debido de ser su padecimiento pero en este instante detenido para siempre parece que la muerte, misericordiosa, los encontró entre sueños. Ahora sabemos que lo lograron, la doble conquista del Polo Sur y de la eternidad. El diario del capitán Scott todo lo explica como en un poema trágico. Entonces, que se abra paso la leyenda.
     Entre todos los objetos encontrados junto a los cuerpos nos llama la atención una pequeña y extraña roca donde puede verse la imagen fosilizada de una planta, tal vez una especie de árbol. ¿Habrá sido este desolado continente en alguna época remota un paraíso forestal?. La respuesta está escrita, para quien sepa leerla, en las rocas ocultas bajo el hielo. 

Fragmentación del supercontinente Pangea
hasta la formación de los continentes tal
como los conocemos en la actualidad.
(Animación: Wikipedia)
-EL CONTINENTE GONDWANA-
     En 1912, el geofísico alemán Alfred Wegener formuló su “teoría de la deriva continental” tras observar la manera en que parecen encajar la forma de los continentes a cada lado del Océano Atlántico. También observó que la fauna y la flora fósil encontrada en continentes tan distantes eran sin embargo muy parecidas, lo que le llevó a pensar que quizás todos los continentes en un principio pudieran haber estado unidos en un único gran continente. A este supercontinente le denominó Pangea o Pangaea. Se estima que se formó hace aproximadamente 300 millones de años (finales del período Pérmico) cuando los continentes hasta entonces separados quedaron unidos, para más tarde (en el Triásico y comienzos del Jurásico) volverse a fragmentar producto de los movimientos de las placas tectónicas. Este proceso de fragmentación provocó una primera división en dos grandes continentes: al norte Laurasia (de donde surgieron posteriormente  Eurasia y América del Norte) y al sur Gondwana. Separados por el mar de Tetis, ambos continentes se fueron alejando y fragmentándose a su vez. Así, a lo largo del Cretácico, de Gondwana surgieron el continente Africano, el Indostán, Sudamérica, Australia, Madagascar y la Antártida.
Fragmentación de Pangea y división en dos continentes:
Laurasia al norte y Gondwana al sur.
     Es importante esta teoría pues explica la distribución geográfica de muchos grupos de plantas que posiblemente surgirían en Gondwana y que actualmente se encuentran presentes en los continentes meridionales. Basado en las similitudes de su flora, el botánico Ronald Good identificó un “reino florístico antártico” que se encuentra en distintas áreas separadas del Hemisferio sur, que incluiría el sur de Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda, Tasmania y Nueva Caledonia. África y la India se desviaron hacia el norte y se hicieron más cálidas y secas por lo que en la actualidad su vegetación tiene pocas secuelas de la “flora antártica”.
     Las especies que encontramos en la actualidad, pertenecientes a esta comunidad diferenciada de plantas, incluiría varias familias de helechos como la Dicsonia y numerosas plantas con flor, pero también plantas leñosas que incluyen coníferas como las araucarias y algunas variedades de cipreses y cedros, así como distintas familias de angiospermas (Atherospermataceae, Proteaceae, Winteraceae, Griseliniaceae, Cunoniaceae, etc.)  y géneros como las fucsias (Fuchsia) y las hayas australes (Nothofagus). La Antártida tiene un clima demasiado frío y seco para mantener a estas plantas vasculares durante millones de años por lo que en la actualidad su flora se reduce a algunas especies de líquenes, musgos, hepáticas y algas. Cuenta también, sin embargo con dos plantas con flor: Deschampsia antarctica  (hierba pilosa antártica) y Colobanthus quitensis  (hierba perla). No obstante se han hallado numerosos restos fósiles que indican que durante el Mesozoico en la Antártida dominaban un grupo de Gimnospermas cuyo mayor exponente eran las araucarias, mientras que en el Cretácico aparecieron las Angiospermas sobresaliendo particularmente un árbol, el “Haya del sur” del género Nothofagus. 

-EL GÉNERO NOTHOFAGUS-
     Las Notofagáceas (Nothofagaceae), son una familia del Orden Fagales que reúne una serie de especies arbóreas originarias del Hemisferio sur. Esta familia sólo contiene un género, Nothofagus, conocidos en su conjunto como “hayas del sur” o “hayas antárticas”. Se les llama así por estar emparentados con las hayas del hemisferio norte (género Fagus) y de hecho, hasta la década de los 90 eran clasificados como un género dentro de la familia Fagaceae. Estas especies se caracterizan por tener flores poco visibles cuyo polen es dispersado por el viento y se encuentran principalmente en las zonas más meridionales del Sudamérica (Argentina y Chile), así como en distintas zonas de Oceanía (Australia, Nueva Zelanda, Nueva Guinea y Nueva Caledonia).
-ESPECIES SUDAMERICANAS-
Hojas de Nothofagus dombeyi.

COIHUE

Nothofagus dombeyi, Mirb.
Coihue, coigüe, coygüe.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín nothus que a su vez proviene del griego y que significa “ilegítimo” y fagus es el nombre latino de las hayas. Así podríamos traducirlo como “haya ilegítima” o “falsa haya”. El nombre específico Dombeyi en honor a José Dombey, botánico francés (1742-1796).
Lugar de origen: Argentina y Chile 

Descripción:
Es un árbol de gran porte que puede alcanzar hasta los 45 metros de altura. Posee una corteza finamente rugosa. Las hojas son persistentes de unos 3 cm de largo por 1,5 cm de ancho, de color verde oscuro y textura coriácea y lustrosa. Tienen forma lanceolada con los bordes aserrados y el ápice agudo. La base se presenta diseminada, algo oblicua, con pecíolos cortos. Las flores masculinas se presentan por separado de las femeninas pero en el mismo árbol. Son axilares, de pedúnculo corto y se reúnen de tres en tres, tanto las masculinas como las femeninas. Los frutos son triaquenios de 3-5 cm de longitud, los dos aquenios laterales son trialados y el central bialado.  

Hojas y flores de Nothofagus betuloides

GUINDO

Nothofagus betuloides, Mirb.
Guindo, coihue blanco, coihue del Sur, coibo, upaya, ouchpaya, roble de Magallanes.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Betuloides por el parecido de sus hojas a las del abedul (betula).
Lugar de origen: Bosques andino-patagónicos. 

Descripción:
Es un árbol de copa angosta que puede alcanzar los 25 metros de altura, con la corteza lisa y oscura en las ramas terminales. Las hojas son perennes, de forma aovada con el borde claramente aserrado. Tiene un tamaño de unos 2 cm de largo por 1 cm de ancho y se presentan simples y alternas. Son verdes, coriáceas y brillantes por el haz mientras que por el envés presenta unas glándulas resiníferas. Las flores son unisexuales y monoicas. Las masculinas se presentan axilares y solitarias mientras que las femeninas están reunidas en inflorescencias cimosas. Los frutos están compuestos por tres aquenios rodeados por una cúpulas. Los dos laterales son trialados y el central bialado. 

Hojas de Nothofagus pumilio.

LENGA

Nothofagus pumilio, (Poepp. et Endl.)
Lenga, roble blanco, roble lenga, roble de Tierra de fuego, leñar.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Pumilio, del latín = “enano”.
Lugar de origen: Bosques subantárticos de Argentina y Chile. 

Descripción:
Es un árbol de gran porte que llega a alcanzar los 30 metros de altura y de tronco cilíndrico-cónico, con la corteza grisácea agrietada longitudinalmente en su etapa de madurez. Las hojas son caducas, de unos 4 cm de largo por 2 cm de ancho. Son simples, de disposición alterna y de forma elíptica con los bordes crenados. La nervadura central es muy prominente y destaca por el envés. Las nervaduras secundarias son paralelas o subparalelas entre las cuales se hallan dos lóbulos, característica principal de las hojas de lenga. Las flores son pequeñas y solitarias presentadas en las axilas de las hojas. Las femeninas tienen el ovario ínfero trilocular. Las masculinas están compuestas por 15-20 estambres con largos y delgados filamentos y son de color ocre. Los frutos son aquenios trialados recubiertos de una cúpula coriácea. 

Hojas de Nothofagus antarctica.

ÑIRE

Nothofagus antarctica, (Forst. Fill.)
Ñire, ñirre, anís, roble.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. El nombre específico antarctica, debido a su origen de las regiones antárticas.
Lugar de origen: Cordillera austral sudamericana. 

Descripción:
Es un árbol pequeño y de apariencia arbustiva en la zona norte de los bosques andino-patagónicos, que puede alcanzar sin embargo, alturas de hasta 15 metros en la isla grande de Tierra de Fuego. Su corteza es agrietada y de color pardo oscuro. Las hojas son caducas, de forma aovada y base acorazonada con los bordes finamente dentado y ondulado. Tienen unos 3 cm de largo por 1,5 cm de ancho, son simples y se distribuyen de forma alterna. En el otoño, antes de caer adquieren un vistoso color rojo-purpúreo. Las flores masculinas se muestran solitarias en las axilas de las hojas sostenidas por un pedúnculo corto. Las femeninas se muestran también en las axilas de las hojas y son inflorescencias compuestas por tres flores. Los frutos son triaquenios de color verde amarillento, con el aquenio central bialado y los dos laterales trialados.  

Hojas y fruto de Nothofagus alpina. Aspecto general
y follaje otoñal de un rojo llamativo.

RAULÍ

Nothufagus alpina, (Poepp. et Endl.)
Raulí, rewulí, roblín, cedro del sur.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. El nombre específico alpina, debido a su ubicación montañosa.
Lugar de origen: Argentina, en una limitada zona de la provincia de Neuquén. 

Descripción:
Es un árbol que en condiciones adecuadas puede alcanzar los 35 metros de altura, de fuste recto y largo y con la copa erguida. Su corteza es estriada o fisurada de color pardo-grisácea. Sus hojas son caducas, simples y se distribuyen de forma alterna. Son de forma ovalada a oblongas con el borde ligeramente aserrado y poseen estípulas caducas y membranosas. Tiene unas hojas de gran tamaño, de las más grandes de las especies de Nothofagus americanos pudiendo llegar hasta los 12 cm de largo por 4 cm de ancho. Son de color verde grisáceo y por el envés presenta pubescencia con una nervadura central prominente. Las flores masculinas son solitarias o en racimos de 2 o 3 flores, las femeninas siempre en número de tres en forma de cúpula. Los frutos son triaquenios de 5 mm  de largo. 

Hojas y fruto de Nothofagus obliqua.

ROBLE PELLÍN

Nothofagus obliqua, (Mirb.)
Roble pellín, roble de Neuquen, coyan, pellín, hualle.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Obliqua, debido a la forma sesgada de la base de sus hojas.
Lugar de origen: Porción norte de los bosques andino-patagónicos. 

Descripción:
Es un árbol de gran porte, con alturas de hasta 35 metros y corteza lisa y grisácea en los ejemplares jóvenes, volviéndose gruesa y agrietada y de color pardo oscura al envejecer. Las hojas son caducas, simples y alternas de tamaño pequeño (de 2 a 5 cm de largo por 2 cm de ancho). De forma variable aunque generalmente son oval-lanceoladas con el borde aserrado, el ápice acuminado y la base oblicua. Son de color verde pálido con la nervadura más pronunciada por el envés y con una yema prominente en la base de cada hoja. Las flores masculinas son solitarias, axilares y tienen de 30 a 40 estambres. Las inflorescencia femeninas son pubescentes y constan de tres flores formando una cúpula. Los frutos son triaquenios casi leñosos de color blanco amarillento.  

Hojas de Nothofagus alessandrii.

RUIL

Nothofagus alessandrii, (Esp.)
Ruil.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Alessandrii, en honor a Arturo Alessandri, presidente de la República de Chile entre 1920 y 1925  y entre 1932 y 1938.
Lugar de origen: Endémico de Chile, se encuentra circunscrito en una pequeña área de la Cordillera de la Costa de la región del Maule. 

Descripción:
Es un árbol caducifolio de crecimiento cónico y de tronco recto que puede medir hasta 30 metros de altura. La corteza es de color gris, irregularmente fisurada. Sus hojas son simples y alternas y pueden ser ovaladas o lanceoladas, con el borde aserrado. Muy grandes, de hasta 12 cm de largo por 8 cm de ancho y con la nervadura primaria muy prominente. Son de color verde, adquiriendo tonos rojizos o amarillentos antes de caer. Las flores son pequeñas y de color verde pálido, sin pétalos y tanto las masculinas como las femeninas están distribuidas en racimos. Las inflorescencias masculinas disponen de numerosos estambres. El fruto es de 1 cm y está formado por 4 válvulas que pueden contener hasta 7 nueces. 


-ESPECIES DE OCEANÍA- 

Nothofagus moorei.

HAYA ANTÁRTICA

Nothofagus moorei, (F.J.Muell.)
Haya antártica, haya de cabeza de negro (negrohead beech)
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Moorei en honor al botánico escocés Charles Moore (1820-1905), director del Real Jardín Botánico de Sidney.
Lugar de origen: nativo de las tierras altas del este de Australia. 

Descripción:
Es un árbol que alcanza los 30 metros de altura, de corteza escamosa de color marrón oscura. Sus hojas son simples y alternas, de unos 6 cm de largo, de color verde oscuro aunque las hojas de nuevo crecimiento presentan un color rojo brillante. Son de forma triangular con el borde ligeramente dentado. En el otoño deja caer parcialmente sus hojas manteniendo gran parte del follaje. Las flores son inconspicuas de color verde amarillento reunidas en amentos. El fruto es una cápsula de cuatro valvas que contiene tres nueces aladas. 

Follaje y flores de Nothofagus menziesii y detalle de la
corteza "plateada" característica de la especie.

HAYA PLATEADA DE NUEVA ZELANDA

Nothofagus menziesii, (Hook. f.) Oerst.

Haya plateada, haya plateada de Nueva Zelanda.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Menziesii en honor a Archival Menzies médico y botánico escocés (1754-1842). Su nombre común “plateada” viene del color blancuzco de su corteza, que es particularmente acentuada en los ejemplares jóvenes.
Lugar de origen: Árbol endémico de Nueva Zelanda. 

Descripción:
Es un árbol perennifolio de hasta 30 metros de altura, de corteza blanca y moteada. Las hojas son redondeadas o aovadas, muy pequeñas, entre 6-18 mm de largo, anchamente cuneiformes en la base y redondeadas o apuntadas en el ápice. Tienen el borde doblemente dentado y son glabras por el haz, con unos ligeros pelillos por el envés. Las flores masculinas están reunidas en inflorescencias en grupos de 1-4. Las femeninas solitarias o en grupos de 2-4 sobre pedicelos axilares. Los frutos son cúpulas de 6-9 mm de longitud divididos en cuatro segmentos cubiertos de glándulas. 

HAYA NEGRA DE NUEVA ZELANDA, HAYA DE MONTAÑA DE N. ZELANDA

Nothofagus solandri, (Hook. f.) Oerst. Dos variedades: var.solandri y var.cliffitoides=var.cliffortioides.
Haya negra de Nueva Zelanda, haya negra, haya de montaña de N. Zelanda.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Solandri, en honor a Daniel Carl Solander (1733-1782) botánico discípulo de Linneo. El nombre común de la var.solandri “Haya negra” por ser susceptible al moho del hollín que cubre tronco y ramas. El nombre común de la var.cliffitoides “Haya de montaña” por crecer sólo en altitudes.
Lugar de origen: Árbol endémico de Nueva Zelanda. 

Descripción:
Es un árbol perennifolio que en la var.solandri alcanza 27 metros de altura, mientras que la var.cliffitoides es algo más pequeña alcanzando los 20 metros, disminuyendo su altura hasta únicamente los 2 metros en las latitudes más bajas de la montaña donde su desarrollo es más complicado, formando lo que se llama un “bosque duende”. Las hojas son simples, alternas, de forma ovoide y con el borde liso. Son pequeñas, de 10 mm de largo por 5 mm de ancho, coriáceas, de color verde oscuro brillante por el haz y más pálidas y pilosas por el envés. En la var.solandri son más puntiagudas, mientras que en la var.cliffitoides son más cortas y redondeadas, habiendo una variación en la forma debido a la hibridación entre ambas variedades. Las flores se presentan en las axilas de las hojas, en amentos, las masculinas en número de 1-3. Los frutos formando una cúpula con tres lóbulos de 6-7 mm de longitud. 

Hojas de Nothofagus solandri. A la izquierda, la variedad solandri, de hojas más alargadas y a la izquierda la
variedad cliffitoides de hojas más cortas y redondeadas.

HAYA DE N. CALEDONIA

Nothofagus aequilateralis, (Baum.-Bod.) Steenis
Haya de Nueva Caledonia.
Familia: Nothofagaceae.
Etimología: Nothofagus proviene del latín y significa “falsa haya”. Aequilateralis, del latín y significa “con todos los lado iguales”, en referencia a la forma del árbol.
Lugar de origen: Montañas del sur de Nueva Caledonia. 

Descripción:
Es un árbol que se encuentra en altitudes montañosas de entre 150-1.250 metros, que puede alcanzar cerca de 20 metros de altura. Las hojas son muy grandes, persistentes, alternas, de forma elíptica u oblonga y con el borde entero. Son simples, regulares, de pecíolo corto y ligeramente puntiagudas o redondeadas en el ápice. Poseen una nervadura secundaria marcada y regular. Las flores son poco visibles reunidas en amentos axilares. Los frutos son aquenios alados contenidos en una cúpula bivalva.